Refranes
Influencia de los gatos en los refranes
Son numerosos los refranes que podemos encontrar en la tradición popular, cuyo origen están en la observación. Resulta curioso el concepto que tiene de la figura del gato nuestro refranero. Son muchas las características del comportamiento felino las que aparecen plasmadas de una u otra manera.
A las veces, está la carne en el plato por falta de gato: indica figuradamente que a menudo algunas mujeres conservan su virginidad no tanto por virtud cuanto porque ningún galán ha venido a ponerlas en ocasión de perderla.
Vender el gato por liebre: lo dice Covarrubias en su "Tesoro de la Lengua Castellana". Es de aplicación cuando se engaña en la calidad de una cosa dando otra inferior que se le parece.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados: reprueba la jactancia de quienes propagan a los cuatro vientos sus conquistas amorosas.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro: alude, figuradamente a los que, por demasiado solícitos y minuciosos, vienen a complicar aquello en que intervienen.
Cara de beato y uñas de gato: se aplica a las personas hipócritas o de ocultas intenciones. También aparece recogido como "Tocas de beata y uñas de gata".
Cuando el gato no está, los ratones bailan: reprende el desorden que se crea cuando los superiores se ausentan y los subordinados hacen lo que les place.
De ese pelo, ni gato ni perro: se refiere el refrán a los pelirrojos, de los que en el pasado era frecuente desconfiar.
De noche, todos los gatos son pardos: se apela con frecuencia a este refrán para congratularse de que lo feo o lo reprobable se oculte en la falta de luz.
La gata de Marirramos, que está muerta y caza ratones: se dice para reprender la actitud del que, fingiendo humildad, abriga considerables pretensiones. Como la gata a la que alude el refrán, que se hacía la muerta para engañar a sus víctimas y luego se las comía.
Gato con guantes no caza ratones: aconseja que para cada labor se dispongan los medios instrumentales adecuados, sin estorbar la tarea con recursos vanos y melindrosos.
Gato escaldado, del agua fría huye: el que ha pasado ya por un trance amargo, en lo sucesivo rehúye todo aquello que se lo recuerde. El refrán aparece citado en "España sin rey", de Galdós.
Hasta los gatos quieren zapatos: critica a los que demandan aquello que no se corresponde ni con sus méritos ni con su condición.
Jáquima de asno no le viene al gato: antes de nada, decir que la jáquima es un correaje destinado a sujetar las caballerías. Se usa para denunciar toda patente disconformidad, de la misma manera que lo hizo Cicerón cuando una vez su pariente Léntulo, hombre de menguada talla, se presentó ante él ciñendo una descomunal espada. "¿Quién ha atado mi primo a esta espada?", exclamó, incisivo, el tribuno.
Qué mas quisiera el gato, que lamer el plato: es expresión de anhelo vehemente y por lo regular se aplica para manifestar complacencia ante el fracaso ajeno.
Sardina que lleva el gato, tarde o nunca vuelve al plato: como todo aquello, por lo regular, que es objeto del apetito codicioso.
Yo mando a mi gato y mi gato manda a su rabo: expresa el deseo, común a casi todo el mundo, de tener a alguien por debajo a quien mandar. También se dice como reprensión al que desentiende de sus responsabilidades endosándoselas a otro.
A gato viejo, ratón tierno / A gato viejo, rata tierna
Lavatorios de gato y aves que se espulgan, ten por seguras señales de lluvia
Gato que no caza, ¿para qué lo queremos en casa?
Siete vidas tiene un gato: este refrán procede de los antiguos egipcios quienes creían que los gatos después de siete reencarnaciones volvían a tomar carne mortal en un ser humano.
Dar gato por liebre: explica el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española que consiste en engañar en la calidad de una cosa por medio de otra inferior que se le asemeja.
Haber gato encerrado: existir causa o razón, oculta o secreta.
Colarse un gato: esta expresión es utilizada para referirse a un local público en el que también se ha introducido como un ciudadano más un fugitivo o prófugo de la Justicia con el fin de utilizar dicho servicio. Esta expresión se hizo famosa en el año 2005 cuando la empleó la Policía para explicarle al dueño de un hostal valenciano que tenía alojados a dos huéspedes que estaban siendo buscados por la Justicia por su pertenencia a la banda terrorista ETA.
Llevarse como el perro y el gato: expresión utilizada para referirse al odio mutuo que sienten las personas o animales entre sí y que ponen en práctica por cualquier motivo. Enemigos hasta la muerte.
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:: Fuente :: maullidosyronroneos.com
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Abril 24th, 2006 | Categoría:
Los gatos por lo general son muy limpios, y no necesitan ser bañados. Esto no significa que no le puedas dar una ducha, pero para hacerlo debes tomar en cuenta algunas recomendaciones que te damos a continuación, ya que estos animalitos son muy delicados en cuanto al trato que les des.
Es bien conocido por los veterinarios que la caÃda de los gatos suele tener peores consecuencias si se produce desde un primer piso que si es desde un 2º o 3º.
Los daños producidos por la caÃda aumentan con la altura hasta un cierto punto, a partir del que se produce una disminución de los daños, que ya no vuelven a aumentar al seguir creciendo la altura. La curiosa explicación es la siguiente:


